Economía
Miercoles, 2 de Octubre de 2019 | Hace 6 meses

El Índice de Bienestar Económico y Social (IBES) creció en el II trimestre de 2019 con respecto al trimestre anterior

Los factores que alimentaron este crecimiento son los de orden macroeconómico: el aumento de la cosecha, que estabilizó el PIB, la caída de la inflación, y la mejora del saldo de cuenta corriente del balance de pagos. Los indicadores sociales tuvieron un comportamiento mixto en el último trimestre observado, por lo que el Índice de Inclusión Social alcanzó el mismo nivel que en el I trimestre del año.

INFORME

Radio X habló con Juan Massot - Director del Instituto de Investigaciones Económicas de la USAL

Audio Fm 100.3 Mhz Radio X Pilar

El Índice de Bienestar Económico y Social (IBES)

Es un indicador sintético que permite captar mediante un único indicador la situación económica y social de la población en cada período de tiempo observado. El indicador se construye en base a datos objetivos (por oposición a los indicadores basados en percepciones) y oficiales (INDEC) que reflejan dos dimensiones cruciales de la vida y el bienestar de las personas del país. Estas dimensiones, a su vez, se explicitan en sus correspondientes indicadores parciales.

La primera dimensión que se toma en cuenta es la que refiere a la situación económica del país y que se plasma en el Índice de Condiciones Macroeconómicas de la Población (ICOMP). Este indicador se elabora a partir de los datos de crecimiento económico, tasa inflación, tasa de desempleo abierto y saldo de cuenta corriente del balance de pagos. Capta de manera sintética la situación macroeconómica del país que afecta al bienestar económico y social. Un aumento en el ICOMP implica una mejora en las condiciones macroeconómicas que afectan a la población. La segunda dimensión se analiza a partir del Índice de Inclusión Social (INSO).

Este índice aborda, a partir de un número limitado de estadísticas disponibles, la situación de las personas en lo que refiere a dos cuestiones esenciales: su inclusión en el mercado de trabajo, y su inclusión en el mercado de consumo. En cuanto al trabajo se enfoca en la precariedad de su vínculo laboral, lo cual se capta a partir de la tasa de subempleo demandante y la tasa de informalidad laboral. En cuanto a su capacidad de consumo, se toma un indicador de pobreza absoluta –ingreso medio de las familias del primer estrato de ingresos deflactado por la canasta básica total- y otro de pobreza relativa -Coeficiente de Gini.

De esta manera, un aumento en el INSO se interpreta como una mejora en la inclusión social del país. Tanto el Índice de Condiciones Macroeconómicas de la Población (ICOMP) como el Índice de Inclusión Social (INSO) se calculan como promedios simples trimestrales de los datos observados de cada una de las cuatro variables intervinientes en cada índice, luego de ser homogeneizadas mediante la aplicación de la metodología de valores extremos correspondientes a los valores de cada variable del período de posguerra, excluyendo las tasas de inflación trimestral anualizada superior al 100%.

A partir de los dos indicadores parciales (ICOMP e INSO) se construye el Índice de Bienestar Económico y Social (IBES). Dado que se trata de un índice cuyo valor máximo debería reflejar la mejor situación del país en esas dos dimensiones, se estiman tanto el ICOMP como el INSO para los datos deseables para cada variable usada en cada indicador. Se reestiman el ICOMP y el INSO a partir de ese estándar, y se calcula el IBES como el promedio simple de los dos indicadores reestimados. En este marco, un aumento en el nivel del IBES se interpreta como una mejora en el bienestar económico y social del país.