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domingo, abril 11, 2021

Educación: un panorama de la situación bajo el ojo experto de Identidad Argentina

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Sin dudas el 2020 fue un año bisagra para la Educación no sólo en nuestro país sino a nivel mundial. Se dio una revolución en muchos aspectos. Expertos de Identidad Argentina, una empresa nacional fundada en los pilares de la innovación y el conocimiento, analizan la situación.

Identidad Argentina, desde su flamante unidad Innovación en el Aprendizaje, dirigida a las organizaciones tanto públicas como privadas para acompañar las necesidades de formación, capacitación, desarrollo de competencias y habilidades, y actualización profesional y técnica de las entidades y sus equipos se explaya en una mirada sobre la Educación Argentina.

Más info sobre esta nueva unidad escribiendo a Innovacionaprendizaje@identidadargentina.com.ar

Una de sus expertas es Natalia Cajelli, Licenciada en Ciencias de la Educación, profesora e investigadora del Instituto de Investigación de Ciencias de la Educación de la Universidad de Buenos Aires y posee un emprendimiento en tecnopedagogía y el tema de la educación virtual está dentro de sus ámbitos. Además es pedagoga y educadora.

Respecto a la pregunta si en 2020 hubo clases, Cajelli asegura que «tal vez no hubo clases tal como las concebimos en la representación social de lo que es una clase». Y agrega, «la educación virtual que se pudo hacer con muchas limitaciones didácticas, con docentes no todos con la misma preparación, que han hecho un esfuerzo enorme permitió que en el sentido de la clase como unidad pedagógica presencial no se diera, pero sin dudas hubo proceso de enseñanza y de aprendizaje que fue más allá de los contenidos».

«Hubo muchas experiencias positivas, los padres estaban preocupados por los contenidos que se perdieron, pero se dieron muchos aprendizajes relacionados con cuestiones actitudinales, hubo maestros y alumnos aprendiendo a hacer otras cosas», agrega.

En 2020 «hubo procesos de enseñanza y de aprendizaje a través de la virtualidad pero esto no alcanza en un país con la brecha digital o de conectividad que tenemos en la Argentina y que hizo que no se llegara a una porción mayoritaria de la población, los que realmente que no tuvieron clases presenciales ni procesos de enseñanza y aprendizajes en entornos virtuales por la tremenda brecha y desigualdad que tenemos en nuestro país»

«La pandemia nos agarró muy mal parados en igualdad de conectividad y en derechos digitales», asegura Cajelli.

Por su parte, el Mgter. Guillermo Suárez, fundador y CEO de Identidad Argentina, resalta que «la tecnología en la educación mediada por tecnología obviamente es importante, pero lo más importantes es el diseño instruccional. El Diseño Instruccional que es nuestro compromiso, nuestro diseño pedagógico de cómo va a estudiar el alumno en Academia Identidad Argentina o cómo adaptarlo a la medida de los requerimientos del cliente ya que es un sistema ideado a medida».

«Ese diseño instruccional es el que orienta luego a todo el equipo de docentes en el diseño de cada uno de los cursos. El Diseño Instruccional es lo que define y parametriza la excelencia que uno busca. Donde ya no es el docente quién determina la evaluación sino que son los estándares que la institución define. Entonces estudies en dónde estudies, vas a tener un estandard de excelencia que es el miso en Jujuy o en Tierra del Fuego. Esto permite la misma exigencia a todos los estudiantes, y esto lo determina el diseño instruccional que además define los objetivos académicos y todo el esquema de evaluación del curso», amplía Suárez sobre la importancia de este punto.

El Diseño instruccional es clave, es lo más importante porque es lo que garantiza que el alumno aprenda al momento de cursar en entornos virtuales.

Suárez asegura que «en 2020 la Educación mediada por la tecnología era una tendencia mundial muy fuerte porque hay muchos aspectos virtuosos: estudiar desde el lugar que un puede, estudiar desde tu casa, desde el ámbito que elijas, cruzar con el mejor profesor que ofrece esa institución, hay mucha metodología, parámetros de seguimiento, se personaliza muy bien la educación a través de la tecnología. Esto venía evolucionando y la pandemia anticipó de manera muy agresiva, hasta lesiva, que todos apliquemos en la educación mediada por la tecnología, principalmente en la educación no formal».

Con amplia experiencia en el mundo de la educación mediada por la tecnología, Suárez tiene una gran trayectoria profesional de más de 20 años en la educación universitaria y permanente, habiendo ocupado múltiples cargos de gestión y directivos en empresas, universidades y diversos espacios públicos y privados. El experto agrega que «de todos modos, sobre esto los resultados son muy positivos porque han ingresado al mundo de la tecnología todo tipo de sectores y de edades. Y se ha perdido el miedo y la incertidumbre que este tipo de educación traía aparejado. Hemos logrado derribar ciertos paradigmas de la educación online así que ha sido una oportunidad positiva».

Y en este 2021, hay que diseñar una presencialidad de manera estratégica, aprovechando la experiencia y saberes de los docentes para pensar un sistema de alternancia, blend o híbrido.

Respecto de lo que faltó, Cajelli indica que «no se dio una capacitación y no hubo formación docente en el uso de la tecnología. Este tema quedó relegado a soluciones de cercanía según la individualidad y la realidad de cada jurisdicción, las respuestas macro fueron tardías y escasas».

«Falta un plan pedagógico nacional con implementación jurisdiccional que contemple cómo se pueden propiciar aprendizajes más allá de la lógica de la clase presencial como unidad pedagógica, apelar a la tecnología para garantizar los procesos de aprendizaje de los niños y de las niñas a través de la tecnología en la alternancia con la puesta en marcha de un sistema híbrido porque la presencial no implica volver al 10 de marzo de 2019, no vamos a tener las aulas llenas de alumnos, se necesita un plan que contemple la alternancia y la formación docente para lograrla de manera exitosa. Hay que hablar sobre cómo abordaremos el miedo a regresar, cómo se hará la revinculación afectiva y con el espacio físico. Cómo serán las burbujas, la alternancia, cómo será la mitad presencial y la mitad virtual y tantas cosas que aún no quedan claras para ninguna de las partes».

«Hubo mucho que no se hizo y se perdió de hacer en este tiempo. Hubiera sido un muy buen tiempo para hacer actualización educativa para los docentes, habría que haber involucrado a los docentes desde otro lugar como agentes de comunicación durante la pandemia, incluso en sus casas, formarlos en tecnología, en cuidados de la salud especialmente en lo concerniente a la pandemia para ser divulgadores entres sus alumnos y familias, y mucho más que no se hizo», completa la experta.

Cajelli indica que «en muchos casos lo que se dio en 2020 fue un intercambio de tareas, «te mando la tarea vos mandame las respuestas, te paso el feedback». Es bueno aprovechar la presencialidad incluso a través de la virtualidad, hay un concepto importante en tecnopedagogía que es el de experiencias sincrónicas. La presencialidad es física, pero vos podés tener un contacto en vivo, sincrónico con los alumnos».

«Hay chicos que quedaron relegados a una experiencia asincrónica, que es el mail o el envío de consignas de trabajo. Se pueden tener experiencia sincrónicas virtuales aunque no sean presenciales y que sean muy positivas», agrega Cajelli.

«Aunque sea rotativamente hay aprendizajes que se dan en la presencialidad a través de lo colectivo, esto tiene que empezar a suceder, planificado, cuidado», aclara la experta en tecnopedagogía.

Es de destacar que según los expertos, «muchas de nuestras metodologías de enseñanza en la presencialidad escolar tienen aún hoy puesto el acento en los contenidos y en la cantidad de contenido y en el conocimiento como sinónimo de información». Esto ya no es válido porque hoy el conocimiento está a un click.

«El discurso recurrente de los padres al cual se suben algunos medios de comunicación está puesto en los contenidos que se perdieron y en cómo van a compensar o recuperar esos contenidos. Sin embargo, esos contenidos los pueden ir a buscar 10 veces más rápido que nosotros. La preocupación debería centrarse en las habilidades que perdieron, qué experiencias colaborativas con otros perdieron, qué de lo que solo pasa en la escuela perdieron, porque los contenidos están en las redes que los chicos manejan de maravillas», indica Cajelli.

En Argentina se creció más del 300% en cursos online. La sociedad se dio cuenta que puede acceder a una alternativa de estudio a través del uso de la tecnología.

«Ahora, post pandemia, las instituciones educativas tenemos una responsabilidad muy grande en cuanto a colaborar y acompañar al alumno en los procesos de formación en entornos virtuales porque no es solo poner una pantalla y subir la capacitación a la plataforma. Debe haber una estrategia pedagógica, una estrategia de evaluación, de comunicación, de seguimiento al alumno», completa Suárez, responsable también de la Academia de Identidad Argentina.

Suárez también hace hincapié en la importancia de la educación en competencias. «Todas las modalidades: presencial, semi presencial o 100% online deben formar en competencias. No formar en titulación sino en competencias por todo lo que se viene en la automatización de muchas tareas, de muchos procesos. Cada vez va a ser más necesaria la competencia humana en la gestión laboral y profesional. Hoy el mundo de los alumnos está basada en la tecnología entonces hay que trabajar en esto como un gran desafío. Los alumnos son nativos digitales, la educación debe ponerse a su altura. Si hoy un médico se despierta luego de 100 años e ingresa a una sala de operaciones no va a entender nada; en cambio hoy entra un docente a un aula y sigue haciendo lo mismo, se sigue dando la clase de un maestro educando a alumnos. Algo pasó ahí, el alumno cambió, la educación nos desafía a repensarnos en las competencias y ahi los entornos virtuales son clave y cuenta con interesantes pedagogías para implementar».

Y aquí es donde se requiere un cambio profundo, pero progresivo, para que los alumnos puedan trabajar en otras habilidades que son fundamentales para el mundo del futuro, no solo para el mundo del empleo, sino para la vida futura productiva, no necesariamente trabajar para el mercado, sino ser emprendedor, trabajar en una ONG, en una empresa B, entre otras posibilidades.

«La escuela debe ser protagonista de este cambio de paradigma y educar en habilidades emocionales, de aprender a aprender para toda la vida, habilidades de aprendizaje, enseñarles el método científico, el mensaje colaborativo, las actitudes de predisposición a la tecnología colaborativa, la empatía, habilidades para conseguir trabajo, para ser emprendedores, para insertarse en una vida social moderna, brindarles herramientas que van a necesitar para los desafíos productivos, para vivir en la diversidad, en un mundo global. La mayoría de los docentes todo esto no lo sabe. Y todo esto se necesita para las comunidades del futuro y sus sociedades», completa Cajelli.

En este mundo moderno, tener información ya no es un diferencial para nadie. Hoy lo que se valoran son las habilidades con respecto a la información que manejamos, detectar fake news. «Hay que formar en aptitudes y habilidades a los alumnos, sobre todo en aquellas que no podrán ser reemplazadas por la inteligencia artificial como la empatía, el discernir información, etc».

Y la tecnología es una herramienta para que esto suceda. Es necesario formar en ciudadanía digital, en vigilancia digital, ciberseguridad.

Para que esto se dé es necesaria una revisión de la formación docente inicial que revise el valor social de la educación, su importancia estratégica, el papel en un mundo con una revolución tecnológica / digital que ya sucedió.

«Hasta que no revisemos los planes de formación docente en línea con la identidad y el valor del rol como profesional y como trabajador, como actor social estratégico no vamos a lograr cambiar el paradigma. Hay que formar docentes digitales pero antes de eso docentes que puedan reconstruir su valor social, que sean disruptivos, provocadores del aprendizaje de habilidades», anticipa Cajelli.

Para lograr esto, Cajelli invita a «fortalecer las muchas iniciativas que hay, no salimos solos, hay que hacer esfuerzos por integrar el sector público y el privado para trabajar en la brecha digital. No tiene que ser ni filantropía ni RSE del sector privado, ni estar toda la presión puesta en un Estado de un país pobre como somos nosotros. No es el Estado solamente el responsable de la desigualdad».

Por eso, agrega Cajelli, son necesarios «planes sustentables en el tiempo. Y tiene que haber arraigo con el territorio en el que están los alumnos, hay que tener en cuenta la necesidad territorial de cada uno y por último ser muchos más diversos en la convocatoria. Hay que sumar a la comunidad científica, programadores, robótica. Durante esta pandemia el mundo puso en un lugar de privilegio a la ciencia, a la tecnología, los chicos lo tienen super claro, esto tiene que sumarse a la currícula»

Hay que darle voz no sólo al mundo del trabajo, sino al ámbito científico, a la tecnología, con más tecnólogos en las escuelas enseñando, mostrándole a los chicos los avances en robótica, trabajar en la detección de fake news, dar clases de programación como mecanismo de razonamiento, etc. «Eso no lo logramos los educadores solos, tenemos que democratizar la participación de otras profesiones o sectores de la sociedad sobre todo del polo científico tecnológico. Y no hay que tomar esto como una amenaza el puesto docente», invita Cajelli.

A la hora de analizar un futuro cercano, Cajelli indica que «veo un escenario que depende mucho de lo sanitario, que seguramente irá de menor a mayor, que se irá aprendiendo en el terreno porque no hay una gran planificación pedagógica para la vuelta a la presencialidad y para implementar este sistema híbrido del que hablamos. Habrá aprendizaje de la familia, de los niños y de los docentes sobre la marcha. Todavía podemos pensar un plan pedagógico estratégico de fondo»

Y aquí cobra vital importancia el trabajo de Identidad Argentina ayudando a difundir esta información, difundir info a nivel federal, casos de éxito, compartir soluciones, iniciativa de éxito, recordar que el esfuerzo integrado público y privado es fundamental, que hay que repensar la educación desde la diversidad y con expertos en diferentes ámbitos, potenciar la diversidad como fuente para enriquecer a la comunidad educativa en sus construcciones y sobre todo en sus deconstrucciones.

«Desde esta nueva Unidad de Innovación en el Aprendizaje junto a Academia Identidad Argentina buscamos federalizar la formación profesional en todo el territorio nacional, brindando respuesta a las nuevas necesidades de adquirir conocimientos, habilidades y prácticas, para el desarrollo profesional de individuos y el crecimiento de las organizaciones», sostiene Guillermo Suárez, CEO de Identidad Argentina.

El escenario es muy complejo, mucho de esto se habla fácilmente pero es muy difícil su implementación a lo largo y ancho del país. El panorama mundial es complejo. No por complicado sino por la multiplicidad de de variables en jugo. Por eso el esfuerzo de cada uno es importante. Siempre estamos a tiempo de construir un mejor sistema educativo.

Entrevista a Natalia Cajelli, Licenciada en Ciencias de la Educación, profesora e investigadora del Instituto de Investigación de Ciencias de la Educación de la Universidad de Buenos Aires. Además posee un emprendimiento en tecnopedagogía y el tema de la educación virtual está dentro de sus ámbitos. Además es pedagoga y educadora.

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