El frío puede afectar a todo nuestro organismo y también a la piel, ya que es la que se encuentra expuesta a las inclemencias climatológicas, siendo las zonas más sensibles a las bajas temperaturas las mejillas, los labios, el cuello, el escote y las manos.
La exposición al viento, los cambios bruscos de temperatura y la sequedad de los ambientes calefaccionados pueden generar diversos trastornos cutáneos, sobre todo en el rostro y las manos.
Los principios activos más recomendados para pieles no sensibles son: la vitamina C, el ácido retinoico, el ácido glicólico y los hidroxiácidos (con importante función antiedad).
Sin embargo, hay pieles intolerantes que deben utilizar sustancias calmantes, vasoconstrictoras y descongestivas, como el dexpantenol, alfabisobolol, rusco, ácido glicirrético.
Además, tienen que evitar productos que contengan alcohol, conservantes o perfumes. Por ello, es fundamental la valoración individual dermatológica de cada tipo de piel.
Los 10 consejos para proteger la piel:
• Hidratar a diario y varias veces al día la piel.
• Evitar lavar excesivamente las manos.
• No utilizar productos agresivos para el lavado de cara y cuerpo.
• Evitar ducharse con agua muy caliente.
• Hidratar los labios y protegerlos de la luz ultravioleta.
• No olvidar ponerse los lentes de sol y usar protección solar diaria.
• Usar guantes y prendas de abrigo.
• Cuidar la alimentación.
• Evitar el tabaco y el alcohol.
• Huir de los cambios bruscos de temperatura.




