La liturgia peronista, con música y colores, volvió hoy a la Plaza de Mayo en forma multitudinaria y festiva para celebrar el Día de la Militancia y poner el cuerpo como expresión de apoyo al Gobierno nacional, tras estar casi dos años encorsetada por las limitaciones del coronavirus y en el inicio de una nueva etapa luego de las elecciones parlamentarias.
Las figuras de Perón y Evita, el flamear de las banderas, los bombos y los estruendos se multiplicaron frente a la Casa Rosada y los alrededores del centro porteño, en una celebración que desbordó de manifestantes sindicales y sociales y también familias que se acercaron desde puntos remotos del país para renovar el fervor de quienes empujan desde el territorio las ideas del movimiento peronista.
Así, con demandas, pero también con esperanza, los trabajadores militantes permanecieron en la emblemática plaza, adonde también confluyeron funcionarios, legisladores, dirigentes políticos, sindicales y sociales, que reivindicaron las ideas centrales del peronismo y coincidieron en que el objetivo apunta a que «la gente viva mejor».
Música, algunos bailes y pogos y el aire ahumado de las parrillas fueron los condimentos de una tarde soleada entre la multitud que desbordó las calles, entre los edificios históricos del centro porteño.
Las ciudades del conurbano y los nombres de sus intendentes también estuvieron presentes en carteles que rodearon a un enorme escenario, preparado para las palabras del Presidente, único orador del encuentro.
Al pie del mástil principal de la Plaza de Mayo, frente a la puerta de la Casa Rosada, se montó un gran escenario con pantallas led y poderosas columnas de sonido que se replican en los laterales y a lo largo de la avenida de Mayo.



