La consulta con un especialista apenas comienzan los síntomas es muy importante, ya que, en ocasiones, se inicia una gripe o un resfrío y luego se complica el cuadro, con una infección más grave que puede ser viral o bacteriana.
El frío obstaculiza nuestras defensas y pueden presentarse fiebre, escalofríos, dolor de garganta y tos ya sea por virus respiratorios como por algunas bacterias. Todas estas enfermedades suelen tener síntomas en común.
Otro síntoma es presentar silbidos y presión en el pecho. Fatiga o dificultad para respirar, conocido como disnea. Los estornudos, la fiebre y el dolor de cabeza también son parte de los principales indicadores de una enfermedad respiratoria.
El frío y los cambios abruptos de temperatura favorecen a las principales infecciones respiratorias (neumonía, laringitis, gripe) y agrava los casos de EPOC y asma.




