La Vicepresidenta encabezó un discurso ante la multitud que se acercó a su domicilio para respaldarla. Agradeció por el cariño y dijo: “Odian el amor y la alegría de los peronistas”
“El Partido Judicial le pidió 12 años de condena por cada uno de los mejores años que vivió el pueblo argentino”, indicó desde un escenario improvisado en la esquina de Uruguay y Juncal, tras la represión que llevó a cabo la Policía porteña contra manifestantes que se manifestaban en el lugar.
Destacó que hubo manifestaciones en todo el país, pero que en “el único lugar donde se produjeron escenas de violencia fue en la Ciudad”.
“No toleran el amor y a la alegría de los peronistas”, comentó.
Y recordó: “el último día que me fuí de la Presidencia, ese 9 de diciembre (de 2015) que terminaba ese acto maravilloso en Plaza de Mayo, no pude llegar acá porque este lugar estaba rodeado de simpatizantes del nuevo gobierno, del macrismo, que me insultaban y agredían”.
“Tuve que irme a dormir a la casa de mi hija en el barrio de Monserrat. Desde ese día y hasta el martes he sufrido el permanente hostigamiento de gente que viene a amenazarme de muerte. Nunca vi a la Ciudad de Buenos Aires a intervenir para evitar ese hostigamiento”.
Le reclamo a los dirigentes de la oposición que “no compitan para ver quién le pega más al peronismo”.
Al final, les pidió a sus seguidores que fueran “a descansar” después de “un largo día”.
Al cerrar su discurso, afirmó: “los quiero mucho, siento que cada uno de ustedes es un poco hijo mío, y yo también me siento madre de todos ustedes, los quiero mucho, con el corazón”.




